Democracia Socialista

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Suelen decir los políticos de izquierdas que el PP debe reflexionar y sumarse a la línea marcada por el Gobierno. Abandonar el camino de la extrema derecha y volver al centro. Centro que han marcado ellos y extrema derecha que han definido ellos.  Así, el pasado fin de semana, en un mitin electoral en Galicia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decía frases del tipo “Lo único que le pido al #PP es que, si no quiere apoyar al Gobierno de España en la negociación, al menos, que no estorbe”.

En fechas más recientes, la ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, declaraba en el programa Espejo Público que “Ojalá reflexionen y seamos capaces de un común denominador, de un Presupuesto sencillo“.  Porque, evidentemente, ¿qué puede aportar el Partido Popular? Nada.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa y el Ministerio de Trabajo, solo durante los periodos de Gobierno del PP se ha creado trabajo y riqueza, pero no tienen nada que aportar.

En el mundo imaginario de Pedro Sánchez, donde apenas ha habido 27.000 muertes en España por el COVID19, solo hay dos opciones: o estás con Pedro o contra de Pedro. No importa lo que digan los organismos oficiales como el Banco de España. Esto nos deja titulares del tipo “El plan fiscal de Sánchez: 70.000 millones de margen de subida e ignorar los avisos del Banco de España” (El Mundo).  O afirmaciones incompletas, como las vertidas en una entrevista en la Sexta, donde primero dice “Vamos a hacer una reforma fiscal“, pero luego no explica si va a subir o no el IVA.

Pero no importa, porque parafraseando al propio presidente: Pedro Sánchez no tiene un plan B, porque el plan B es el plan A y el plan A es seguir en la Moncloa a cualquier precio.

 

 

Pedro Sánchez sigue los pasos del socialista José Luis Rodríguez Zapatero

En la crisis de 2008, que desde el Gobierno mencionan como si hubiera gobernado el PP, el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero dijo que no pasaba nada. Que no habría recortes ni necesidad de acometer reformas urgentes. Era todo un plan de la derecha apocalíptica para recuperar el poder.

Unos años más tarde, después de negar y renegar de la crisis que estábamos padeciendo, desde la Unión Europea, el FMI y el BCE, obligaron al presidente a recortar el salario de los empleados públicos, congelar las pensiones o eliminar el cheque bebe entre otras cuestiones como recortes en la inversión pública por valor de 6.025 millones de euros.

Y ahora se repite la historia. La Unión Europea acude al rescate de España, pero con condiciones. Desde la UE ya han insistido en varias ocasiones en que tenemos un gobierno demasiado caro. Una administración para tiempos de bonanza en plena crisis. El Banco de España también ha pedido recortes estructurales, así como subidas de impuestos y la eliminación de gastos superfluos.

Y mientras todo esto sucede, el presidente sigue actuando como si la crisis no fuese a afectar a España. Dijo que nunca gobernaría con Pablo Iglesias, y ahora es vicepresidente; Afirmó que nunca pactaría con EH Bildu, hasta que le hizo falta para seguir con el estado de alarma; Dijo que venía a regenerar la política; y lleva 90 cargos a dedo de los cuales 30 están siendo investigados por la justicia. Ahora dice que  la nueva línea roja es no subir el IVA ni los impuestos a rentas medias y trabajadoras, saquen ustedes sus propias conclusiones.

 

Javier Bustos Díaz | Experto en Comunicación Política