Apuntes sobre la izquierda y la derecha

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Si algo nos gusta en España es poner etiquetas. Nos encantan los bandos. Piénselo: izquierda y derecha, Madrid y Barça, ultras sur y boixos nois, radicales, podemitas, fascitas, ultraderechistas. Y todos representan individualmente la verdad absoluta.

Por supuesto que se aplica la disciplina de voto mental, esto es que lo que diga el partido o la entidad oportuna se acepta y se defiende, aunque ni siquiera tengas conocimiento de lo que estás diciendo. Por ello, pienso que imprimir los programas políticos para las campañas electorales es una pérdida de tiempo, dinero y daño al medioambiente inaceptable.

La política entendida como herramienta para la gestión de una nación debería ser transparente, veraz, íntegra, pero, sobre todo, útil. Al mismo tiempo, los políticos deberían ser honrados, independientes y consecuentes. Ninguno de estos elementos se da en la política española.

En lugar de asumir cualquier error, se levantan muros y se busca la fragmentación de la opinión pública con la pretensión de seguir en el poder, pues parece más evidente cada día que el fin sí que justifica los medios. Y siempre hay quien te defienda, aunque solo sea por la más sencilla de las razones: porque sí.

 

Un Gobierno deficiente

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, actuó tarde en la gestión de la pandemia. Es un hecho. El 30 de enero, no el 20 de marzo o el 1 de abril, la Organización Mundial de la Salud decretó el estado de alerta global por el coronavirus. Este mismo aviso se sucedió el 24 de febrero y el 28 de febrero, pero en está ocasión ya advertía a España que se preparase para la pandemia. El 2 de marzo fue la Unión Europa quien lo advirtió a través del el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades. El 5 de marzo, según publicó El Confidencial, el ministro de Sanidad, Salvador Illa y Fernando Simón suspendieron la celebración de un congreso evangelista por el alto riesgo de propagación del virus.

Sin embargo, la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid autorizó 77 manifestaciones los pasados 7 y 8 de marzo -55 de ellas, por el 8-M. Más los conciertos, partidos de fútbol y el acto de Vox en Vistalegre.

Aquí no estamos teniendo en cuenta el impacto que ya estaba teniendo la COVID19 en Italia, no en China, en Italia que está en Europa.

Estos son datos contrastados, corroborados y demostrados.

Esto no es ser capitán a posteriori o como quieran llamarlo algunos líderes políticos, se trata de que llegamos tarde a una crisis por intereses políticos. Decir esto no es decir la verdad, es trasladar unos hechos que acontecieron.

Decir esto no es ser de derechas

 

Una oposición que ha olvidado su función primordial

Rueda de prensa Pablo Casado | Foto Partido Popular Prensa

 

Si bien la oposición encuentra en la crítica una de sus laborales, no es menos cierto que debe ser una alternativa real al gobierno. Y no lo ha sido. El Partido Popular ha cambiado demasiado de postura y ha generado demasiada incertidumbre en un momento de necesidad.

No puedes amenazar a 72 horas de la votación del estado de alarma con votar no y luego abstenerte, cuando has votado sí en las anteriores prórrogas del estado de alarma y, además, sin poner ninguna enmienda.

Cuando se declaró el primer estado de alamar el PP tenía que haber presentado la propuesta que ha dado a conocer en la última semana. Entonces sí hubiera sido creíble como oposición. De igual modo, la crítica vertida hacia el Gobierno por parte de toda la oposición ha sido excesiva, partidista y en muchos casos desproporcionada.

Decir esto no es ser de izquierdas

 

El Gobierno de coalición sigue en fase 0

Pedro Sánchez durante un momento en
Comparecencia del presidente del Gobierno
La Moncloa, Madrid, sábado 23 de mayo de 2020

 

Miren, cuando el Partido Popular llegó al Gobierno lo primero que hizo fue subir impuestos y hacer recortes, justo lo contrario de lo que dijo que iba a hacer en campaña. A ver si les suena esta frase “es culpa de la herencia recibida”. No obstante, quien subió los impuestos, quien llevó a cabo un rescate del sistema financiero y quien hizo recortes fue el Partido Popular.

Ahora, el Gobierno de coalición, los mismos que han rectificado más normas de las que han emitido: El Gobierno vuelve a rectificar: los autónomos podrán cobrar paro y percibir otra prestación” ABC 09 de abril; “El Gobierno y las CCAA rectifican y evaluarán a los MIR en mayo” OMC, 14 de abril; “El Gobierno rectifica tras las críticas y permitirá a los niños dar paseos por la calle” El Confidencial 21 de abril; y así podríamos seguir con más titulares; dicen que ellos tampoco tienen la culpa de nada porque es algo que nunca ha pasado antes.

Ante la falta de apoyos para seguir alargando el estado de alarma han culpado al Partido Popular de que ellos han tenido que pactar con EH Bildu, incumpliendo la promesa electoral de nunca pactar nada con Bildu. La izquierda abertzale nada más y nada menos. Y la culpa es del PP, aunque sea el Gobierno quien haya firmado el acuerdo. Y vayan a creerse que el acuerdo no implicaba mucho, tan solo la derogación íntegra de la reforma laboral.

Apenas unas horas después el Gobierno, con la prórroga del estado ya aprobada, emitió un comunicado diciendo que la ley no se iba derogar. Lo que llevó a un enfrentamiento con Pablo Iglesias, quien dijo “el acuerdo que se firma ayer entre los máximos responsables es el acuerdo” y aunque luego “cada partido quiere hacer consideraciones, lo firmado es eso”.

Bueno eso es falso. Ni siquiera todos los miembros del Gobierno sabían lo que se estaba haciendo, y es que según la Sexta, las ministras de Economía y Trabajo, Nadia Calviño y Yolanda Díaz, no estaban al tanto .

 

Y ahora sigue su escalada hacia la ruptura

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Foto | Intervención del ministro del Interior, Fernando Grande-MarlaskaLa Moncloa, Madrid – 26/05/20 | Pool Moncloa/ Jorge Villar

 

Este es otro de los hechos que, a todas luces, se está poniendo cada vez más en evidencia. A las rectificaciones constantes, las contradicciones internas y las visiones contrapuestas de Nadia Calviño e Iglesias, se le suman los problemas judiciales.

Ahora el ministro del Interior, Grande-Marlaska, que es juez en excedencia, esta acosado por la Justicia al sustituir a Pérez de los Cobos, coronel de la Guardia Civil; tras negarse a trasladar a sus superiores políticos los informes que había entregado la Policía Judicial -a su cargo- a la jueza Carmen Rodríguez-Medel. La temática del informe era el 8 -M. Ahora, desde los grupos mediáticos de izquierdas se dice que el informe está mal redactado, contiene cientos de errores e imprecisiones. Por su parte, desde los grupos mediáticos de la derecha se habla de prevaricación, ya que entienden que el informe advierte con claridad meridiana que no se tenían que haber llevado a cabo las manifestaciones.

Pero vamos a los datos concretos. La abogacía del estado está en posesión de un informe que no debería de tener, por una cosa muy pequeña llamada separación de poderes. Al mismo tiempo, en la causa por la tarjeta destruida de Pablo Iglesias, Ok Diario ha sido exonerado y el vicepresidente segundo del Gobierno puede ser imputado por el mismo delito que el PP de Bárcenas como cambia la vida en un instante.

Esto sí es cierto, no como el informe de la Universidad Johns Hopkins con el que el presidente quedó en evidencia ante la CNN o los test que no fueron ante la OCDE. Por cierto, como tampoco lo es el informe científico del PP de un instituto australiano.

Mientras nos seguimos enfrentando por ideologías que no existen, nuestros políticos siguen cobrando por comisiones que no están teniendo lugar, por dietas que superan con creces el salario medio de un español. Fíjense, el salario medio no el salario mínimo.

No hay izquierda o derecha, hay políticos poco preparados e incapaces de afrontar un problema de esta magnitud. Piénsenlo, solo el 36% de los diputados del Congreso ha trabajado en el sector privado ¿Cómo puedes arreglar la sociedad que no conoces?

Este artículo ha sido publicado en Periodista Digital

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Javier Bustos Díaz | Experto en Comunicación Política