Pablo Iglesias y la violencia justificada

Pablo-Iglesias

Ha sido una de las noticias más comentadas de la semana: el mitin de Vox en Vallecas. Como es evidente, no ha salido en los medios por motivos de análisis político sino por el triste y bochornoso espectáculo derivado del mismo.

En este sentido, los medios recogían los siguientes titulares: “Ni distancia social, ni permiso para un mitin: Vox se saltó las leyes en VallecasPúblico; Los policías que protegían el mitin de Vox: “Interior nos dejó tirados en VallecasEl Mundo; Los disturbios de Vallecas por el mitin de Vox dejan 35 heridos, La Vanguardia o El País Vox en Vallecas: violencia inaceptable”.

Más allá de los distintos análisis políticos que se pueden hacer, creo que la primera reflexión que deberíamos de hacer todos, como ciudadanos que viven en una democracia, es la siguiente: si la única manera que tenemos de arreglar las diferencias con otros es a golpes, es que algo va mal.

Así de simple.

 

Pablo Iglesias y la justificación irracional

El líder de la formación Ahora Podemos y actual candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid bajo esas siglas, explicaba en Twitter su parecer acerca de este acto: “lo que hizo ayer Vox no es nuevo, es la estrategia de siempre de la extrema derecha. Si algo así pasara en otro país de Europa a nadie se le ocurriría decir que los buenos son los ultras y los malos son los vecinos que rechazan el fascismo. Sin embargo, aquí, el relato oficial en todas las televisiones es que Vox tiene derecho a ir a provocar violencia donde quiera y que el problema son los vecinos de Vallecas. El mundo al revés.”

Bajo mi punto de vista, la violencia nunca es justificable. Vox no tiene derecho a provocar violencia, tiene derecho a dar sus mítines donde quiera. Se llama libertad. Del mismo modo, que el líder de la formación morada ha dado su parecer sobre otras cuestiones cuando lo ha visto bien:

La sociedad española se ha acostumbrado a la política cutre, el insulto barato y la ética de barrios. De una crisis se sale de muchas formas, pero así no.

 

Javier Bustos Díaz | Experto en Comunicación Política