Pedro Sánchez y el fin del PSOE

PSOE Pedro Sánchez

Durante el primer debate sobre el Estado de la Nación en el que Mariano Rajoy era presidente, Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del PSOE y de la oposición en ese momento, se subió a la tribuna donde tenía que interpretar un papel realmente complicado.

Veníamos de la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero, que aplicó los recortes más duros sociales entre los que cabe destacar: congelación de las pensiones, bajada del sueldo de los funcionarios en un 5%, eliminación de la prestación por nacimiento de 2.500 euros, reducir los gastos en farmacia, 600 millones menos a la ayuda oficial al desarrollo.

 

 

Adicionalmente, se pasó de 2.247.699 a 5.287.299 parados, a lo que había que sumar una economía hundida y destrozada por la mala gestión de aquel que negó una crisis y llevó al país a una ruina sin precedentes en su historia democrática. Fue entonces, un 25 de febrero de 2015 cuando Rubalcaba se subió a la tribuna del Congreso de los Diputados y dijo: “Señor Rajoy, ¿en qué país vive usted?”.

 

 

Pues bien, parafraseando a Rubalcaba, señor Sánchez ¿en qué país vive usted?

 

La prensa internacional pone en tela de juicio el discurso del presidente

Las contradicciones constantes unidas a la mala gestión están pasando factura a la imagen del Gobierno central. Mientras que el presidente decía en el debate para la sexta prórroga del estado de alarma que “Hoy estamos ya francamente mejor, saliendo del túnel”; y que hablamos de un “balance positivo“, así como de una desescalada “inteligente”; la prensa internacional no da crédito a lo que está sucediendo en España. Así, el Financial Times se suma a las críticas y dice “Los datos defectuosos ensombrecen la estrategia de España” .

Por desgracia, no es el primer medio que viene a decirnos que nuestro Gobierno no para de falsear informaciones. La CNN ya advirtió que “El primer ministro español, Pedro Sánchez, dijo que las clasificaciones de la Universidad Johns Hopkins mostraron que España era la quinta en el mundo en tasas de evaluación. Pero esas clasificaciones internacionales parecen no existir”.

 

 

Esto se une a las críticas ya realizadas por el New York Times “España se convierte en el último epicentro del coronavirus tras una respuesta vacilante”. A su vez, la cabecera The Guardian titulaba “¿Cómo dio España una respuesta tan equivocada al coronavirus?”.

La respuesta del Gobierno es muy clara “es una crisis sin precedentes”, “estamos improvisando”. Incluso, Grande-Marlaska llegó a decir que “Este Gobierno no tiene ningún motivo para arrepentirse de nada”. Casi se me olvida, la culpa de todo lo que pasa en España es de la derecha y más concretamente del Partido PopularSánchez acusa de «irresponsable» al PP y le culpa de su pacto con EH Bildu” titulaba el diario ABC.

 

                       

 

Pedro Sánchez acabará destruyendo el PSOE

La falta de medidas, el desconcierto y las contradicciones acaban convirtiéndose en graves problemas. Además del paro que tenemos en España, la incapacidad de gestionar una crisis, las rectificaciones constantes, y el enchufismo recurrente; Pedro Sánchez va por el camino de François Hollande. El presidente francés hizo que el Partido Socialista pasara de tener el 28,3% de los apoyos en primera vuelta, es decir, 10.272.705 votos en 2012 a tener un apoyo del 6.36% en 2017, es decir, 2.291.565 votos.

Si bien es cierto que nuestro sistema está diseñado para que esta clase de debacles no suceda, es evidente que nos vamos a enfrentar a un proceso electoral extremadamente polarizado cuando llegue el momento de votar.

Hay que tener en cuenta el Partido Socialista ha cruzado algunas líneas rojas que nunca deberían de cruzarse. El caso más destacado es el acuerdo con EH Bildu que no encuentra aprobación entre las filas socialistas. Al mismo tiempo, ha sembrado muchas dudas sobre la población española rectificando medidas que aprobaban los domingos a las 12 de noche. En tan solo un mes pasamos de no usar mascarillas, a recomendarlas como complemento y finalmente a ser obligatorias.

 

Debido a una gestión deficiente

Por otro lado, el Gobierno ha sido incapaz de gestionar los ERTES; ha sido partidista en la gestión de la desescalada privilegiando a aquellos que le apoyaban y ha prometido un ingreso mínimo que no tiene memoria económica.  Adicionalmente, ha puesto en tela de juicio la Separación de Poderes, hecho que además ha quedado por escrito debido al error cometido por María Gámez y es ella quien señala que “no informar del desarrollo de investigaciones y actuaciones de la Guardia Civil, en el marco operativo y de Policía Judicial, con fines de conocimiento”.

Además, en medio de todo este caos social y económico, el Gobierno de coalición solo ha tenido un dogma por el que guiarse: colocar a todos sus amigos. Así, El Gobierno aprovecha el decreto del Covid para blindar a Iglesias en la comisión del CNI y para crear 14 nuevas direcciones y subdirecciones que, sin lugar a dudas, son imprescindibles para el devenir de la pandemia.

Y mientras el país se hunde, el presidente grita el Congreso de los Diputados: “Viva el 8M”.

Señor Sánchez ¿en qué país vive usted?

 

Javier Bustos Díaz | Experto en Comunicación Política