Podemos ante el espejo

Podemos, Pablo Iglesias, Congreso de los Diputados

Corría el año 2014 cuando un grupo de personas, no tan jóvenes como acostumbramos a creer, recorría las plazas de los pueblos y las ciudades españoles. Traían una buena nueva “otra forma de hacer política”. El movimiento se fundamentaba en una idea muy sencilla: “la casta” se ha olvidado del pueblo y solo gobierna para sus intereses. Ese grupo era conocido como Podemos, ahora Unidas Podemos.

La transformación de la política debía hacerse mediante un proceso de regeneración democrática. En primer lugar, los escraches eran jarabe democrático y los políticos debían de aceptarlos debido a su mala gestión y el hartazgo del pueblo. Hoy, debido a que el líder del movimiento vive en un chalé, ha pasado de decir “Es normal que apliquen un poquito de dolor”, tras el escrache a Sáenz de Santamaría, a blindarse con policías que eran “matones“.

En segundo lugar, había que cambiar el salario de los políticos. Un parlamentario o senador no debería de cobrar “más de tres salarios mínimos”. Además, y con el fin de evitar la corrupción política, ninguna persona debería de estar más de dos mandatos ocupando un cargo. El 1 de marzo de 2020, ya en el Gobierno, Pablo Iglesias anunciaba su intención de acabar con estos dos principios. Miembros de la formación morada y exdirigentes como  Ramón Espinar decían: “Suprimir la limitación de salarios y de mandatos es amputar dos elementos centrales de la ética política sobre la que se fundó Podemos. Que los representantes deben vivir como los representados no es un argumento de quita y pon. Son principios. Qué deterioro. Qué pena”.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, argumentaba que tras la subida del salario mínimo a 950 euros, algunos cargos ya no donaban el porcentaje de dinero oportuno al partido.

 

Podemos: el fin del tope salarial y el principio de la corrupción

Gracias a este gesto de la dirección de Unidas Podemos, la pareja del año va a pasar a cobrar más de 14.000 euros al mes. Supongo, como es comprensible, que lo hacen con la única intención de recrear la vida de cualquier pareja normal en España. Es decir, ¿qué pareja no gana esa cantidad de dinero?

Por otro lado, suprimir el tiempo de cada mandato para perpetuarse en el poder nos recuerda a otra época, pues se supone que la limitación de mandatos se estableció como garantía para evitar la corrupción y otros problemas derivados de ocupar un cargo durante un largo espacio de tiempo.

Y entonces, va y pasa lo que tiene que pasar: El juez imputa a Podemos como partido y a parte de su cúpula por la ‘caja B‘ (El Mundo); El juez busca ramificaciones de la financiación de Podemos en Brasil y sospecha de Juan Carlos Monedero (El Mundo); Podemos se enfrenta a un otoño caliente con dos frentes judiciales abiertos (El País); Imputan a Podemos y a parte de su cúpula por la «caja B» (La Razón).

Cabe pensar ahora en aquella crítica que hacía Pablo Iglesias a Mariano RajoySólo un incompetente podría no saber lo que ocurría en su partido“.

 

 

Puertas giratorias, la última renuncia de Podemos

Finalmente, el último gran punto de las propuestas de Unidas Podemos era poner fin a las puertas giratorias. El punto 119 del programa del partido así lo menciona: Garantías Democráticas y de Ciudadanía. Prohibir las puertas giratorias. En este sentido, los exministros socialistas José Blanco y José Montilla han pasado a formar parte del consejo de administración de Enagás con Podemos como socio de Gobierno.

Adicionalmente, han colocado a una persona afín al partido dentro del consejo de Enagás, Cristóbal Gallego. Cuyo mayor hito es suscribir en 2018 un manifiesto contra el gas.

En apenas seis años el movimiento ha pasado de querer conquistar los cielos ha renunciar a todos sus principios y contratar abogados para evitar la cárcel. Entonces, “señor Iglesias, ¿en qué circunstancias asumiría usted responsabilidades políticas por casos de corrupción en su partido?” (Vicente Vallés 13/06/2016); respuesta “Apertura de juicio oral, dimisión” (Pablo Iglesias 13/06/2016).

Hay que suponer, en relación con la línea que viene practicando Pablo Iglesias, que también ha renunciado a este principio.

 

Javier Bustos Díaz | Experto en Comunicación Política

Comentarios

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