Sin vacunas, sin ministro de Sanidad, pero con un candidato electoral

ministro de sanidad

Una de las principales cuestiones que se hacen todos los expertos del mundo desde que comenzó la crisis derivada de la COVID19 es ¿hasta cuándo? Lo cierto es que, como ocurre casi siempre, en algún momento el mundo saldrá de la crisis y España lo hará una década después. La política española ha cambiado la forma de actuar desde hace décadas y ni con motivo de una pandemia mundial es capaz de anteponer el interés general al particular/partidista.

En este sentido, los medios de comunicación nacionales anunciaban lo evidente “Salvador Illa dejará Sanidad este martes para centrarse en la campaña de las elecciones catalanas” (El País). En pleno aumento de casos, con las UCIs al borde del colapso, una previsible cuarta ola de casos y sin vacunas el ministro de Sanidad deja el cargo. Lo hace, como no podía ser de otra manera, sin rendir cuentas ante el Congreso de los Diputados. Todos los partidos, incluyendo el socio de Gobierno del PSOE, han pedido explicaciones por un acto de este tipo. Desde la formación liderada por el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, se ha dicho que “no puede ser que el ministro salga por la puerta de atrás sin antes dar explicaciones”.

“Sánchez vuelve a hacer trampas y a burlarse del Parlamento al no rendir cuentas Illa sobre la pandemia en tiempo y forma” decía la portavoz parlamentaria del Partido Popular, Cuca Gamarra. Nadie, absolutamente nadie entiende como una persona deja el cargo de ministro de Sanidad en una pandemia y no da explicaciones.

 

Un ministro de Sanidad con más sombras que luces

56.208 fallecidos desde que empezó la crisis sanitaria, un comité de expertos encargado de asesorar al presidente del Gobierno en la toma de decisiones sanitarias que nunca existió, hecho que el propio Salvador Illa reconoció en sede parlamentaria y un país sin stock de vacunas.

Dicen desde el PSOE que quieren aprovechar “el efecto Illa” cabe preguntarse ¿qué efecto? La polémica sobre las elecciones está servida, pero ¿es ético pensar en unas elecciones con la que se nos viene encima?

Desde España no se están tomando medidas para intentar paliar los estragos de la crisis económica derivada de la pandemia y la gestión de la pandemia está siendo nefasta. Por recordad algunos datos: España es el país que más sanitarios tiene, el que más tasas de mortalidad tiene y el único que no contabiliza a los fallecidos según los criterios de la Organización Mundial de la Salud.

El PSOE gana un candidato y España la oportunidad de poner al frente del ministerio de Sanidad a un/una médico o experto en sanidad. Ya saben “aprovechar el efecto Illa” para que, al menos, el siguiente ministro o ministra de Sanidad no sea filósofo.

Pedro Sánchez

La ironía de no dar explicaciones

El Pleno del Congreso, que se reunió los días 27, 28 y 29 de octubre, autorizó la prórroga del estado de alarma, solicitada por el Gobierno, durante un período de seis meses, hasta las 00h del 9 de mayo de 2021, para contener la propagación de infecciones causadas por el SARS-CoV-2.

De igual modo, se ha establecido que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, solicitará comparecer ante el Pleno del Congreso cada dos meses para dar cuenta de los datos y gestiones del Ejecutivo en relación con la aplicación del estado de alarma y que el ministro de Sanidad hará lo propio para comparecer ante la Comisión de Sanidad y Consumo, con periodicidad mensual.

“Se podría decir ¿Por qué cada 15 días y no cada mes o cada dos meses ¿Si estamos planteando una transición o una desescalada de ocho semanas, por qué no dar ese horizonte al Estado de Alarma? Bueno, el planteamiento que hemos hecho es el de rendir cuentes y por ello pedir la colaboración, el apoyo, el respaldo a una decisión de extrema gravedad como es poner el Estado de Alarma en nuestro país”, Pedro Sánchez 2 de mayo de 2020.

Por cierto, para aquellos lectores que se hayan percatado de la situación. Entonces fue el ministro Salvador Illa y no del presidente del Gobierno quien defendió la importancia del estado de alarma.

 

 

Javier Bustos Díaz | Experto en Comunicación Política