Un Gobierno mal preparado no puede hacer frente al coronavirus

Pedro-Sánchez-Estado-de-Alarma-Coronavirus

Pues ya está, tenemos declaración del estado de alarma. El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, lo anunció ayer pasadas las 8 de la tarde. Puntualidad española. Mucho se ha rumoreado sobre el Consejo Extraordinario de Ministros y, probablemente, muchas consecuencias político-económicas traerán estas medidas.

Hablamos de la paralización de un país. Estamos asistiendo a un momento histórico que, por otro lado, no hace más que poner en evidencia el retraso que tenemos en muchos sectores en nuestro país.

Salvando las distancias con cualquier otro contexto político-social, y teniendo en cuenta que nos enfrentamos a un obstáculo sin precedentes, la gestión de la crisis saca a relucir que algunos de los pilares fundamentales de nuestro país se tambalean. No queda muy claro como hemos llegado hasta este punto de precariedad política y laboral en una nación con tanto talento y años de historia. Pero, por supuesto, antes de empezar, hay que recordar que nuestros sanitarios son los verdaderos héroes de la crisis.

 

Una clase política lamentable y poco preparada

Creo que estas características, lamentable y poco preparada, definen por completo a nuestra clase política actual, al menos, a los responsables de la expansión del coronavirus. No me gusta generalizar, así que voy a analizar aquellos responsables que creo que no han estado a la altura de las circunstancias:

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como máximo responsable del país, es el que más se ha puesto en evidencia. No ha sido contundente hasta que el problema no se ha podido controlar. Cuidado aquí. Es un virus y era difícil, muy difícil, pararlo. No obstante, se podían haber tomado medidas que, sin duda, hubieran evitado muchos contagios. Como, por ejemplo, desconvocar la manifestación de 8-M. De igual modo, desde que se conocía el problema en Asia, se podrían aplicar medidas cautelares que, sin embargo, hoy son obligatorias. Esto es, cerrar toda conexión con zonas contagiadas y un control muy estricto de las fronteras.

De igual modo, y es algo que se debería de aplicar siempre, los protocolos de lavado de manos y uso de guantes, así como de geles antibacterianos, se deberían de extender fuera de la etapa de crisis.

Pero, y es aquí donde voy, si analizamos la trayectoria profesional de Pedro Sánchez, tesis doctoral plagiada de camino, nos explica mucho. De hecho, tuvo que actualizar su perfil cuando llegó a presidente “Pedro Sánchez corrige los ‘fake’ de su currículum: ni jefe en la ONU, ni universidad pública, ni máster del IESE”. Mientras, en otros países más avanzados de nuestro entorno, como es el caso alemán, por mucho menos se tiene la obligación de dimitir. Ahora es cuando una persona puede llegar a pensar “si esto lo hace el presidente, que no habrán hecho los demás”

Poca credibilidad y un desarrollo profesional bastante vago son las características principales del currículo de nuestro presidente. A lo mejor ahora no nos empieza a parecer tan rara la mala gestión que se está haciendo el Gobierno de esta crisis.

 

Reunión del Gobierno crisis coronavirus
Reunión del Consejo de Ministros extraordinario en el que se decreta el Estado de alarma para hacer frente a la expansión del Coronavirus COVID 19. Pool Moncloa / JM Cuadrado

 

Ministros, ministras y ministrables

En un solo titular: “Pedro Sánchez y 16 de sus 17 ministros no han trabajado nunca en la empresa privada”. Creo que es muy importante trabajar en la empresa privada y desarrollar una carrera de éxito para ocupar ciertos puestos. De otro lado, al menos, hay que destacar dentro del sector público para ocupar cargos de esta responsabilidad.

La teoría está muy bien y puedes coleccionar millones de matrículas de honor, pero eso no significa que una persona sea capaz de materializar ese conocimiento en la sociedad. Al menos, hasta que trabaja y ejerce.  De igual modo, empezar poco a poco e ir subiendo escalones debería ser obligatorio.

Así, los políticos, antes de llegar a la política nacional, podrían desarrollar una trayectoria contrastable. Además, para añadir un poco más de leña al fuego, algunos ministros están salpicados por el caso de los ERES. Creo que, aunque algunos ministros/as han desarrollado grandes carreras profesionales, siempre sostengo que no es bueno generalizar; la falta de preparación se ha puesto de manifiesto durante la gestión de esta crisis.

 

Primero yo

Este es otro de los grandes problemas de nuestro país. Nuestros políticos tienen muy poco compromiso social. Aprovechan cualquier momento para sacar votos o un poco más de poder, lo cual es lamentable. Así, leemos titulares como  “El intento de Pablo Iglesias de tener más poder en el estado de alarma por el coronavirus retrasa el Consejo de Ministros”; “Calviño para los pies a Iglesias e impide medidas populistas que ahogarían todavía más la economía” o “Iñigo Urkullu y Quim Torra critican el estado de alarma por el coronavirus por “confiscar” sus competencias”.

Es realmente triste que esta clase de personas nos gobierne. Personas que en lugar de apoyar e ir todos a una, pueden valerse de una crisis para seguir con sus intereses personales. No hay trozo de poder que valga una vida.

 

Una oposición leal, pero también dudosa

En estos momentos, poco se puede esperar de la oposición salvo lealtad con el estado. No importa tu ideología ni tus intereses políticos. Hasta ahora, al menos, el líder de la oposición, Pablo Casado, parece estar siguiendo esta premisa. No obstante, no podemos dejar de recordad que el currículo de Pablo Casado también ha sido puesto en duda, sobre todo por estar involucrado en caso de los Máster.

Finalmente, Vox se equivocó al convocar el acto en Vistalegre tanto como el Gobierno con la marcha del 8-M. Nunca la reivindicación de cualquier idea puede estar por encima del bien común.

 

 

Javier Bustos Díaz | Experto en Comunicación Política